La Vuelta entra en montaña y ahí se sabrá qué tienen los colombianos
La ronda española reparte finales en alto desde la primera semana, un terreno que históricamente le ha servido a los escaladores colombianos.
Por La redacción ·
La Vuelta a España tiene una costumbre que la distingue de las otras dos grandes: no espera. Mientras el Giro y el Tour suelen reservar la alta montaña para la segunda mitad, la ronda española reparte finales en alto desde los primeros días.
Un terreno conocido
Esa característica explica buena parte de la relación entre Colombia y la Vuelta. Las rampas cortas y explosivas del norte español se parecen más a las carreteras donde se formaron los escaladores colombianos que las subidas largas y regulares de los Alpes.
El calor de agosto es la otra variable. La Vuelta se corre en el mes más duro del verano ibérico, y la deshidratación ha decidido más etapas de esta carrera que los ataques.
Lo que viene
Con tres colombianos en carrera, la lectura de los próximos días será menos sobre la general que sobre las piernas: quién aguanta el ritmo en los últimos kilómetros y quién se guarda para buscar etapa cuando la general ya esté definida.