La marcha atlética, la veta más constante del atletismo colombiano
Un título mundial y una plata olímpica en menos de una década explican por qué la marcha es la prueba que más le ha dado al país.
Por La redacción ·
Si hubiera que elegir una sola prueba para explicar el atletismo colombiano de la última década, no sería una carrera de pista ni un salto. Sería la marcha.
Dos resultados que lo cambiaron todo
Éider Arévalo fue campeón mundial de los 20 kilómetros en Londres 2017, el primer título mundial de un atleta colombiano en la historia de esa competencia. Cuatro años después, Sandra Arenas ganó la plata olímpica en la misma distancia en Tokio.
No fueron casos sueltos. Colombia lleva años poniendo marchistas en finales mundiales y olímpicas, con una regularidad que ninguna otra prueba del atletismo nacional sostiene.
Por qué la marcha y no otra
La explicación mezcla geografía y economía. La marcha es una prueba de resistencia pura que se entrena en carretera, sin necesidad de pista sintética ni implementos caros, y la altura de la cordillera ofrece condiciones que en Europa hay que ir a buscar a centros de alto rendimiento.
A eso se suma una escuela de entrenadores que se fue formando alrededor de Boyacá y Cundinamarca, y que hoy trabaja con una continuidad poco frecuente en el deporte colombiano.