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Ciclo olímpico

El boxeo colombiano, entre el ring olímpico y el profesionalismo

La cantera que dio medallas olímpicas sigue alimentando dos carreras distintas que en Colombia casi nunca se cruzan.

Por La redacción ·

El boxeo es, junto con las pesas y la marcha, uno de los deportes que más medallas olímpicas le ha dado a Colombia. Y sin embargo es también uno de los que peor resuelve qué hacer con sus talentos cuando el ciclo olímpico termina.

Dos deportes con el mismo nombre

El boxeo aficionado y el profesional comparten guantes y poco más. Uno se pelea a pocos asaltos, con puntuación por golpes claros y un estilo pensado para sumar; el otro se extiende hasta doce, premia el daño acumulado y exige una preparación física distinta.

Un boxeador formado durante años en el circuito olímpico no se convierte en profesional de un día para otro: tiene que reaprender el oficio, y hacerlo sin el respaldo económico que tenía como deportista de selección.

El salto que casi nadie acompaña

Río 2016 fue el mejor momento reciente del boxeo colombiano, con las medallas de Yuberjen Martínez e Ingrit Valencia. Lo que vino después mostró el problema de fondo: no hay en el país una estructura de promotoras capaz de sostener carreras profesionales largas.

Por eso los peleadores colombianos terminan buscando combates fuera, casi siempre en México, Panamá o Estados Unidos, donde el negocio tiene calendario propio y bolsas que aquí no existen.

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